Grupo Rivas

Cosas que sólo te parecían divertidas cuando ibas a la escuela

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cosas divertidasLa vida entre la preparatoria y la universidad te permite descubrir muchas cosas de ti mismo, pero hay cosas que sólo durante esa etapa te parecieron divertidas, pues ahora llevas una vida diferente y esas experiencias te quedaron como un bello recuerdo.

Ausentarte de clases

Tomarte un día o dos no era difícil, si te desvelabas el fin de semana, te ponías enfermo o estabas cansado y no había algo muy importante qué hacer, tenías derecho a cierto límite de faltas por periodo, aunque al momento del examen sufrías por ese ese tema que perdiste, valía la pena ausentarse de la escuela; en el trabajo ya no es así, una falta puede ser una error grave o incluso llegar tarde podría ocasionar algo catastrófico.

Copiar en un examen o que te pasarán la tarea

El compartir respuestas o alguna tarea faltante no es algo que resulte en sí divertido, pero algo que podías hacer como un experto eran los acordeones, momentos en los que tu creatividad estaba a tope; sin embargo, en el trabajo que te copien un proyecto o dejar el trabajo incompleto es algo que no te puedes permitir.

Poner apodos

Sabemos que el bullying no es sano, pero en un grupo de amigos en los que existe la confianza se puede. En cada fiesta, reunión, viaje o salida tenían anécdotas nuevas que seguramente se podrían adaptar a algún sobrenombre que quedaría por siempre marcado, pero al salir de la escuela cuesta trabajo retomar esa confianza, no todos son aún tus amigos y esa diversión se termina.

No saber qué estás tomando

Cuantas veces durante la preparatoria o la universidad te ofrecieron un trago y no sabías de dónde provenía, tus padres te lo decían una y otra vez pero al calor de la fiesta no te preocupabas por lo que bebías en ese momento, pero ahora cuidas por completo lo que tomas, hasta pides cocteles específicos que te agradan más, además no tomas más de la cuenta, te mides y no te entregas al descontrol total.

Gastarte el dinero sin pensar

Mientras te encuentras en la escuela muchas veces lo que menos te preocupa es el dinero, así que cuando lo tienes lo gastas de manera indiscriminada hasta que llega un punto en el que no sabes qué fue lo que pasó con ese dinero, pero llega el día en el cual las deudas te ahorcan, y hay cosas que deseas pero le das prioridad a otras más importantes.

Enamorarte hasta el tuétano

Durante tu época de estudiante es cuando conoces a tu primer gran amor, ese que te hace suspirar todo el día, con el que te peleas, te reconcilias y así sucesivamente; el sentimiento llegaba a perdurar en tus amigos pero no en ti, las desilusiones eran gigantescas, pero pronto aparecía alguien más y ese dolor se esfumaba. Ahora, cuando has dejado esas etapas atrás, tiendes a pensar más las cosas, no te relacionas con cualquier persona, o quizá sí, pero dejando a un lado los sentimientos.

Seguir la fiesta

Lunes, martes, jueves, no había un día en específico para pasarla bien, las fiestas duraban dos o tres días, te desvelabas inmisericordemente pero cuando los años pasan, al terminar la jornada laboral quizá tomar un sólo trago sea la opción, o sólo una velada tranquila en compañía de tus amigos sea lo ideal para relajarse.

Hacer todo al último momento

Desde la educación básica, cuando llegaba el domingo por la noche recordabas la tarea pendiente, el material didáctico, más adelante los trabajos finales se volvían la razón primordial de tu insomnio; pero al trabajar, con el paso del tiempo aprendes a organizarte, esa adrenalina, el sentimiento de haber terminado y entregado a tiempo aunque no durmieras es incomparable.

Fuente: Cultura Colectiva

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