Grupo Rivas

El ojo perdido de Odín

1-21

3-18-474x420Odín, dios nórdico de gran relevancia mitológica en la historia de los antiguos pueblos germánicos, se describe como un viejo de digna barba al que le falta un ojo. Por cierto que la interpretación de Anthony Hopkins en las películas de Marvel con su parche dorado es muy buena.

Odín se relaciona tradicionalmente con sabiduría, conocimiento, magia, salud y muerte. Se le atribuye también la invención, o descubrimiento, del sistema rúnico que les sirvió como medio de comunicación a los primeros pueblos de esa parte del mundo.

Ahora bien, en algún momento Odín consideró que su conocimiento del universo y sus misterios no era suficiente y decidió buscar más de ello en dondequiera que lo hubiera. También resolvió someterse a duras disciplinas para obtener la tan codiciada sabiduría. Así fue como descubrió las runas (esta historia será tema para otro futuro artículo).

Sin-títuloSin embargo, no conforme con los resultados, decidió irse a la fuente.

Así entra en la historia Mimir, el Recordador, sabio excepcional y consejero de los dioses, que vivía junto al Pozo de Urd, palabra antigua que podría significar destino, y del que nacía el árbol cósmico sagrado Yggdrasil.

Odín consideró que ese sería el lugar más apropiado para conseguir lo que ansiaba. Se dirigió al lugar y Mimir le salió al paso.

Los dos poderosos seres conversaron y Odín le pidió a Mimir que le diera de beber del Pozo, lo que de acuerdo a la tradición, le daría el conocimiento de las edades. Mimir levantó las cejas y consideró la petición. El hecho es que Mimir adquiría su profunda sabiduría precisamente de las aguas de Urd que él bebía constantemente.

Sabiendo perfectamente bien el valor de lo que le era solicitado le pidió a Odín uno de sus ojos a cambio.

Odín, ni corto ni perezoso, se sacó el ojo y lo arrojó al Pozo, ganándose así el revelador trago de agua. Desde entonces Odín anda tuerto por ahí.

¿Por qué Mimir pidió un ojo? ¿Y por qué Odín no vaciló en dárselo?

En todas las culturas del mundo el ojo, la vista, es el sentido que se asocia al conocimiento de la verdad. Esto se refleja de muchas formas, por ejemplo en el lenguaje, cuando decimos que somos capaces de “ver” la verdad, o cuando afirmamos que Dios lo “ve” todo.

De manera que el ojo es el conducto por el que la verdad entra en nosotros, el ojo es el canal de la percepción. Dar un ojo a cambio de sabiduría es la representación mítica de la necesidad de cambiar nuestra manera de percibir el universo si queremos llegar a contemplar la verdad, su esencia o su presencia.

Odín está contento porque sabe que salió ganando en el negocio. Ahora ve más con un ojo que antes con dos.

Like this Article? Share it!

Comments are closed.