Grupo Rivas

Errores que cometes al desayunar y dañan tu organismo

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45f8c8db-e820-4683-b79a-853a828a0eda-highDesayunar diferente cada día

Un día cereal, al otro un sándwich de pollo, al siguiente gelatina… el variar tan drásticamente es uno de los peores errores. Hay que tratar de mantener un mismo patrón en cuanto a la dieta. No más ni menos, sino algo similar, pueden ser verduras, pero no siempre las mismas. Un cóctel de frutas de temporada y jugos de sabores. Al variar constantemente, el cuerpo no se acostumbra a un tipo de alimento, lo que hará que el organismo asimile de igual manera grasas, líquidos o proteínas, cuando cada una necesita su propio proceso.

Cereales de hojuelas pequeñas

Al ser más pequeñas, se consume más de la porción ideal, por lo tanto aunque sean más chiquitas, hay más azúcar y glúten, entre otras cosas que afectan al organismo ya que la porción es mayor.

Preferir grasas artificiales

Muchos desayunan alimentos cocinados con margarina o con mantequilla convencional, a veces, los aceites y las cosas fritas son el platillo principal; no obstante, es mucho mejor comer grasas naturales como cacahuates o aguacate, que aunque son lípidos naturales y se adhieren al cuerpo. De esta forma, luego de 12 horas, con la porción adecuada, el cuerpo es capaz de mantenerse satisfecho.

No incluir proteínas

En el afán de mantener un peso (quizá idealizado) las personas desayunan cereal con leche, una barra energética o un tazón de frutas. Lo ideal es comer una proteína, al menos de vez en cuando. Las opciones son infinitas: jamón, atún, quinoa, pavo, etc.

Desayunar tarde

Lo ideal es hacerlo al levantarse, ya que es cuando el cuerpo comienza a bajar los niveles de azúcar en la sangre. En cambio, esperar mucho tiempo para hacerlo, sólo provocará que estos niveles tengan subidas inesperadas y súbitas, lo que podría ocasionar estragos en la sangre y el peso, ya que se dan los famosos “atascones de comida”.

No planearlo

Comer lo primero que se cruza en el camino o aquello que causa antojo no es ni de cerca lo ideal, ya que los nutrientes no son los que necesita el cuerpo. Para ello se requiere que se planee con, al menos, un día de anticipación.

Un buen desayuno debe combinar proteína y grasas para que estas se conviertan en energía y logren que el cuerpo se mantenga en forma o al menos absorba los nutrientes y las proteínas necesarias, más no grasas y azúcares que sólo aumentan el peso y perjudican la salud tanto física como emocional. Planear el desayuno debería ser una de las prioridades de las personas y no un último recurso en el cual pensar.

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