Grupo Rivas

La otra bala mágica.

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Se conoce como la bala mágica, a  la teoría de que una sola bala fue capaz, de producir todas las heridas no fatales  del presidente John F. Kennedy y del gobernador John Connally. El día que mataron a Kennedy. Sin embargo, esta historia se refiere a otra “bala mágica”.

El relato que sigue a continuación, apareció publicado en una revista de circulación mundial temprano en los años 70.

El conductor de un potente sedan, disfrutaba del paisaje mientras recorría la autopista que lo acercaba a una gran ciudad del noreste de los Estados Unidos. De pronto es rebasado por un deportivo conducido por una hermosa rubia, la visión del carro y la mujer lo deslumbro. Durante varios kilómetros se concentró en seguir al deportivo y tratar de ver mejor a su hermosa ocupante.la-muchacha-rubia-hermosa-se-peina-el-pelo-con-un-espejo-retrovisor-en-coche-53763722De pronto, el deportivo comenzó a desviarse a la derecha hacia el borde de la autopista disminuyendo la velocidad y frenando aparatosamente en el hombrillo al golpear a las defensas. Imaginándose que la rubia pudiese tener algún problema y que podría ser una buena oportunidad para conocerla, el conductor del Sedan, paro pocos metros por delante del deportivo y se aproximó. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio a la hermosa mujer tendida de costado cubierta de sangre con un agujero de bala en su cuello. Intrigado, se dio cuenta de que el carro no tenía ningún agujero de bala en su exterior y solo estaba abierta una pequeña ventanilla.

Para la policía de esta ciudad, una vez hecha la autopsia y los análisis forenses y balísticos, estaba claro que la muerte de esta hermosa conductora era un misterio. ¿De dónde salió el proyectil? ¿Cómo entro al vehículo? ¿Quién quiso matarla? Eran solo algunas de las preguntas que los detectives asignados al caso se hicieron, las primeras indagaciones revelaron que la hermosa conductora asesinada, no tenía enemigos; el conductor que la perseguía no vio a ningún otro vehículo que adelantara o rebasara al deportivo y efectuara disparos desde ahí, tampoco escucho ninguna detonación y cercano a la carretera todo era un paraje desierto. ¿Qué paso?

blanco-signo-de-interrogacion-sobre-un-fondo-circular-negro_318-35996El caso rápidamente paso a la categoría, de casos sin solución. Y ha podido quedar así para siempre, de no ser porque la pareja de detectives asignada a él, nunca olvidaron el misterio de la rubia del deportivo.

Una tarde, años después de este misterioso suceso, uno de los detectives paseaba con sus dos hijos por un parque. Y mientras comían una barquilla de helado, observaron cómo unos jóvenes se entretenían lanzando piedras a una laguna cercana. Uno de sus hijos le pregunto al detective, “¿papa viste eso?” a lo que este respondió “disculpa no vi ¿qué cosa?”  Y el pequeño replica “el muchacho de la franela roja, tiro una piedra que no se hundió” el detective pregunta, “¿cómo, que dices?” y su hijo responde “mira, lo hará de nuevo”. Interesado el detective observo como el joven haciendo un movimiento particular con la muñeca, era capaz de lanzar una piedra que no se hundía inmediatamente en el agua ;  rebotaba varias veces sobre la superficie de la misma. Emocionado, y casi sin creerlo el detective sintió que probablemente había encontrado una explicación a la muerte de la rubia.

Luego de comunicarle a su compañero su nueva teoría,; consultaron con los expertos en balística del departamento de policía, y estos aseguraron que bajo ciertas condiciones y sobre todo, con ángulos muy precisos y agudos, una bala disparada podría rebotar en el agua. Trasladados al sitio del suceso, donde el chófer que perseguía a la rubia había indicado que el deportivo comenzaba a desviarse, proyectaron y buscaron cuerpos de agua cercanos a la autopista, donde la bala pudiera rebotar y alcanzar su destino fatídico.

Una vez encontrada una gran laguna a una distancia y en una dirección tal, que los expertos en balísticas determinaron podía ser el posible cuerpo de agua donde reboto la bala, recorrieron la zona y para su asombro y alegría encontraron una pequeña granja, donde y luego de entrevistarse con el dueño se enteraron, que exactamente el mismo día y a la misma hora en que había ocurrido el suceso, el hijo del granjero estrenaba el rifle que ese día le habían regalado por su cumpleaños. Una vez hechas las comprobaciones y descartado otros posibles tiradores, la ciencia forense determino que el joven había cometido un homicidio culposo, mientras disparaba a unas latas apoyadas en una cerca con la laguna de fondo y la autopista un poco más allá.

El último detalle a resolver, fue el como la bala entro al vehículo sin romper nada. Porque de haber sucedido así, quizás la rubia se hubiese salvado al desviarse la bala. Y fue entonces, que entendieron que la bala entro por la pequeña ventanilla de apenas 15 de cm de ancho que estaba abierta.

El muchacho disparo a una lata fallando el tiro, la bala continua, toca la laguna en un ángulo tal, que resulta el indicado para rebotar sobre el cuerpo de agua, aun con fuerza y en trayectoria ascendente, la bala atraviesa la laguna, cruza la zona de seguridad de la autopista; pasa por el canal contrario al de la rubia, supera a la defensa y entra justamente por una pequeña abertura de 15 cm, en un carro que se desplaza aproximadamente a 90 km por hora; impactando limpiamente  en el cuello de la rubia despampanante y matándola de inmediato.

Los expertos determinaron que era más probable ganarse cualquier sorteo anual de  lotería del mundo, que morir de esa manera.

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