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Homilía Domingo de Pentecostés, por Gustavo Rodríguez Vega, Arzobispo de Yucatán

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Este domingo la religión católica está de fiesta pues conmemora la solemnidad de Pentecostés, que es la celebración por la venida del Espíritu Santo, justamente 50 días después de la pascua que marca además el inicio de las actividades religiosas.

En la liturgia cat√≥lica es la fiesta m√°s importante despu√©s de la Pascua y la Navidad. A pro√≥sito de ello le dejamos la homil√≠a que para esta fecha ofrece Monse√Īor Gustavo Rodr√≠guez Vega, Arzobispo de Yucat√°n.

HOMIL√ćA

DOMINGO DE PENTECOST√ČS

Ciclo C

Hch 2, 1-11; Rom 8, 8-17; Jn 14, 15-16. 23-26.

‚Äú√Čl les dar√° otro Par√°clito para que est√© siempre¬†con ustedes, el Esp√≠ritu de la verdad‚ÄĚ (Jn 14, 16-17).

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† Ki‚Äô√≥olal lake‚Äôex ka t‚Äôaane‚Äôex ich maya, kin tsik te‚Äôex ki‚Äôimak¬†√≥olal y√©etel in puksi‚Äôikal. Bejla‚Äôe‚Äô kiinbensik u kiinil Pentecost√©s, k‚Äôaasik u taal Kili‚Äôich √ćikal y√©etel leti‚Äô ku s√≠iji‚Äô k yaakunaj Iglesia‚Äô.

Muy queridos, hermanos y hermanas, les saludo con el afecto de siempre y les deseo todo bien en el Se√Īor en esta solemnidad de Pentecost√©s, en la que celebramos la venida del Esp√≠ritu Santo sobre los Ap√≥stoles, y con ella, el nacimiento de nuestra amada Iglesia.

Con el Salmo 103 que hoy proclamamos, le pedimos al Se√Īor tal como se hac√≠a desde el Antiguo Testamento, que env√≠e su Santo Esp√≠ritu a renovar la faz de la tierra. Pero ¬Ņc√≥mo puede o quiere renovar el Esp√≠ritu la faz de la tierra? En nuestra oraci√≥n que solemos dirigir al Esp√≠ritu Santo le decimos: ‚ÄúVen, Esp√≠ritu Santo, llena los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor‚ÄĚ. Estas dos peticiones, ‚Äúrenovar la faz de la tierra y llenar los corazones‚ÄĚ, no son en realidad distintas e independientes, pues m√°s bien se necesitan seres humanos llenos del Esp√≠ritu de Dios y que as√≠ est√©n dispuestos a renovar la faz de la tierra.

¬ŅCu√°l es la renovaci√≥n que necesita la faz de la tierra? Es el fin de la guerra y la violencia que hay en algunas naciones, as√≠ como tambi√©n en muchos lugares de M√©xico, para que en cambio, existan la paz y la armon√≠a. Aunque tengamos en Yucat√°n la buena fama de ser uno de los lugares m√°s pac√≠ficos del pa√≠s, existen violencias al interno de muchas familias, escuelas, empresas y en otros grupos humanos en los que, aunque no corra la sangre, se lastima la dignidad de las personas mediante la violencia verbal. Ah√≠ los corazones llenos del Esp√≠ritu Santo, pueden sembrar la paz mediante el perd√≥n y el buen trato a todos.

La tierra necesita una renovaci√≥n que termine con el maltrato a la casa com√ļn, con la explotaci√≥n de la naturaleza que sirve al provecho s√≥lo econ√≥mico de unos cuantos. Que el Esp√≠ritu Santo llene nuestros corazones para que cada uno tome las acciones m√°s simples de cada d√≠a, ¬†cuidando as√≠ de nuestra casa, nuestra hermana madre tierra. Que el Esp√≠ritu gu√≠e a nuestras autoridades para frenar el deseo de crecimiento de algunas empresas que podr√≠an afectar seriamente el medio ambiente con sus trabajos que deforestan o contaminan la tierra, el aire y el agua.

La faz de la tierra se deteriora cuando nos conduce el egoísmo, pero se cuida y protege cuando es el Espíritu el que nos conduce en nuestra relación con la naturaleza y con las próximas generaciones. La faz de la tierra se renueva cuando nos dejamos conducir por el Espíritu de Dios para llegar a los más necesitados de nuestra sociedad, haciéndolos sujetos de su propio desarrollo.

El pasado lunes 27 de mayo nos recibi√≥ el Papa Francisco en audiencia privada a los participantes en la XXI Asamblea de la Caritas Internacional y nos dijo entre otras cosas: ‚ÄúComo signos de su cuerpo crucificado tenemos el deber de alcanzarlos (a los pobres) incluso en los suburbios m√°s extremos y en los s√≥tanos de la historia con la delicadeza y la ternura de la Madre Iglesia. Debemos aspirar a la promoci√≥n de toda la persona y de todos los hombres para que sean autores y protagonistas de su propio progreso‚ÄĚ (Discurso del Santo Padre Francisco a los participantes del Encuentro de Caritas Internationalis, Sala Clementina, 27 de mayo de 2019).

El Esp√≠ritu nos ha de llevar a los pobres, no s√≥lo a darles cosas, sino a acercarnos reconociendo en ellos el rostro de Jes√ļs; como dijo tambi√©n el Papa: ‚ÄúLa caridad no es una idea o un sentimiento piadoso, sino un encuentro experiencial con Cristo‚ÄĚ (√ćdem). El Esp√≠ritu del Amor nos vitaliza en el amor.

La faz de la tierra se renueva cuando los que tienen el corazón lleno de los frutos del Paráclito reconocen la dignidad de cada ser humano, la promueven y la hacen respetar, en una auténtica cultura de los derechos humanos. La amenaza reciente de aumentar los aranceles a las exportaciones mexicanas mientras no se cerrara el paso a los migrantes, presionó a nuestro gobierno para frenar la entrada a los migrantes que diariamente llegan por la frontera sur. Que el Espíritu guíe a nuestros líderes para que sus esfuerzos se encaminen, más bien, a apoyar a las naciones pobres y en conflicto, de tal manera que los pobres no sean expulsados por la violencia o la miseria. Que prevalezca el respeto a su dignidad.

La faz de la tierra se renueva cuando nos dejamos conducir por el Esp√≠ritu hacia la Verdad de Dios, cuando aprendemos a discernir para no dejarnos llevar por ideas o costumbres de moda. El Esp√≠ritu nos ha de llevar a respetar a quien profese con convicci√≥n la llamada ideolog√≠a de g√©nero, pero al mismo tiempo, a exigir el respeto a nuestras convicciones defendiendo con vigor el derecho de proteger la integridad de la propia familia y la educaci√≥n de los propios hijos; para no dejarnos manipular por organismos internacionales que imponen a los gobiernos acciones y programas educativos que mentalizan a ni√Īos y j√≥venes en favor de dicha ideolog√≠a, a cambio de favores econ√≥micos. Que no inquieten a los peque√Īos con el tema de faldas o pantalones y dejen en paz la autoridad de los padres de familia.

La primera lectura del d√≠a de hoy tomada del libro de los Hechos de los Ap√≥stoles, nos narra el acontecimiento de Pentecost√©s, el cual sucedi√≥ diez d√≠as despu√©s de que Jes√ļs ascendi√≥ a los cielos. Mar√≠a, los Ap√≥stoles y los dem√°s disc√≠pulos hab√≠an pasado todos estos d√≠as reunidos en oraci√≥n, cuando ese domingo como a las nueve de la ma√Īana, se sintieron las rachas de viento que azotaban contra la casa, apareciendo sobre las cabezas de los Ap√≥stoles llamas de fuego, que manifestaban la llegada impetuosa del Esp√≠ritu de Dios, prometido tanto por los profetas como por el mismo Jes√ļs a sus disc√≠pulos.

Hab√≠a una multitud de jud√≠os y pros√©litos, es decir, simpatizantes del juda√≠smo, que se encontraban en Jerusal√©n para la fiesta de Pentecost√©s. La multitud se arremolin√≥ entorno a la casa donde se encontraban los disc√≠pulos, al darse cuenta de aquellas manifestaciones de la naturaleza. Todos quedaron m√°s que sorprendidos al ver salir a aquel grupo de personas hablando de la Buena Nueva revelada en Jes√ļs, muerto y resucitado, y m√°s maravillados a√ļn porque, aunque hab√≠a gente de unas diecisiete naciones distintas hablando diversas lenguas, sin embargo, cada uno entend√≠a en su propio idioma lo que los disc√≠pulos anunciaban con valor y sabidur√≠a. Aquel d√≠a Pedro tom√≥ la palabra en nombre de todos para explicar a los presentes lo que estaban viendo y oyendo, por lo que luego de su predicaci√≥n se bautizaron unas tres mil personas de aquella multitud.

As√≠ naci√≥ la Iglesia, fecunda desde el principio. As√≠ se va cumpliendo la promesa y profec√≠a de Jes√ļs sobre la Iglesia cuando dijo: ‚ÄúLas puertas del infierno no prevalecer√°n contra ella‚ÄĚ (Mt 16, 18), y vaya que las puertas del infierno han puesto un gran esfuerzo por acabar con la Iglesia. Estas puertas son de dos clases: por una parte, las terribles persecuciones que desde el principio y hasta la fecha la Iglesia debe soportar; por otra, los grav√≠simos pecados de sus miembros, que sobre todo hoy en d√≠a son motivo de gran esc√°ndalo para muchos.

Sin embargo nuestra madre la Iglesia, una, santa y cat√≥lica sigue adelante. Recordemos que el nombre de ‚Äúcristianos‚ÄĚ lo recibimos en la Iglesia de Antioqu√≠a en tiempos del ap√≥stol san Pablo, y que el nombre de ‚Äúcat√≥licos‚ÄĚ lo recibimos ah√≠ mismo unos sesenta a√Īos despu√©s en tiempos del obispo y m√°rtir san Ignacio de Antioqu√≠a.

La diversidad de las lenguas es signo de la catolicidad, lo cual significa universalidad. Esto sucedió en nuestra Iglesia en un tiempo en que las religiones de cada pueblo no traspasaban las fronteras hacia otras regiones. Cada religión era nacional, mientras que la nuestra es católica de origen.

En estos tiempos de globalizaci√≥n en los que casi todos los pueblos est√°n comunicados y que la gente va de una naci√≥n a otra por motivos de trabajo, estudio, paseo; en el que frecuentemente se casan hombres y mujeres de distinta naci√≥n entre s√≠, tambi√©n las religiones m√°s cerradas en la antig√ľedad, se est√°n abriendo al mundo haciendo presencia a la vuelta de la esquina buscando seguidores.

Esperemos que cada cat√≥lico junto con todos los cristianos del mundo, llenos del Santo Esp√≠ritu de Dios, seamos fuertes en las convicciones de nuestra fe, para que no andemos ‚Äútentaleando‚ÄĚ por aqu√≠ y por all√° con el falso pensamiento de que ‚Äútodas las religiones son iguales‚ÄĚ. Con el respeto que cada persona nos merece, antes de asomarnos a otros grupos religiosos debemos respetarnos a nosotros mismos fortaleci√©ndonos en nuestra propia fe, sabiendo que en cada religi√≥n hay algunos destellos del mismo Dios.

Dej√©monos conducir por el Esp√≠ritu Santo. Esto nos conviene en realidad, pues Cristo promete en el santo evangelio de hoy que el Esp√≠ritu ‚Äúles ense√Īar√° todas las cosas y les recordar√° todo cuanto yo les he dicho‚ÄĚ (Jn 14, 26). El mejor discernimiento lo lograremos bajo la luz del Esp√≠ritu.

El pasado jueves 6 de junio celebramos la fiesta de san Marcelino Champagnat, fundador del instituto de los ‚ÄúHermanos Maristas‚ÄĚ. Un saludo y felicitaci√≥n a estos hermanos que en M√©rida han hecho tanto bien durante m√°s de cien a√Īos. El mismo saludo y felicitaci√≥n va para toda la Familia Marista de M√©rida.

Que tengan todos una feliz semana. ¬°Sea alabado Jesucristo!

+ Gustavo Rodríguez Vega

Arzobispo de Yucat√°n

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