Grupo Rivas

¿Son reales los colores que vemos en las fotos del espacio exterior?

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Cada vez que vemos las imágenes obtenidas de los distintos satélites que actualmente se encuentran en órbita o de los famosos telescopios, nos sentimos maravillados, ¿cierto? Todos los colores y sombras que aparecen ante nuestros ojos hacen que envidiemos a los astronautas. Y por supuesto, seguro ya conoces detalles sobre la forma en que el ojo humano percibe los colores, ¿O no? En caso de que lo desconozcas, pues, aminoramos tu ignorancia.

Cada vez que vemos las imágenes obtenidas de los distintos satélites que actualmente se encuentran en órbita o de los famosos telescopios, nos sentimos maravillados, ¿cierto? Todos los colores y sombras que aparecen ante nuestros ojos hacen que envidiemos a los astronautas. Y por supuesto, seguro ya conoces detalles sobre la forma en que el ojo humano percibe los colores, ¿O no? En caso de que lo desconozcas, pues, aminoramos tu ignorancia.

CÓMO VEMOS LOS COLORES

La luz de los objetos pasa a través de la córnea y la lente y se enfoca en la retina. Debido a ese proceso, la imagen llega invertida al cerebro, pero este la corrige después. Es allí donde entra en juego el nervio óptico. Este lleva los impulsos visuales al cerebro. Ahora bien, la retina de nuestro ojo contiene células llamadas conos y bastones. La combinación de ambas proporciona una visión completa. En pocas palabras, gracias a esta prodigiosa colaboración vemos en 3D. Sin embargo, son los conos quienes son sensibles a la luz roja, verde o azul. Pero todavía hay que responder la pregunta principal.

¿CÓMO SE OBTIENEN LOS COLORES DEL ESPACIO?

Con frecuencia las personas que exploran el cielo con la ayuda de un modesto telescopio se sienten un poco decepcionadas cuando localizan por primera vez una galaxia o una nebulosa conocida. ¿Dónde están esos preciosos colores que se ven en las fotografías? La respuesta nos la da Timothy Ferris, astrónomo y escritor de artículos científicos: “El ojo humano no puede percibir directamente los colores de las galaxias, ni siquiera con la ayuda de los telescopios más potentes que existen, pues su luz es demasiado débil para estimular los receptores de color de la retina”, comenta.

Por esta razón, algunas personas han llegado a la conclusión de que el hermoso colorido que se ve en las fotografías astronómicas ha sido falseado, añadido de alguna manera en el revela-do. Pero no es así. “Los colores son reales —escribe Ferris—, y las fotografías evidencian el concienzudo trabajo de los astrónomos para lograr reproducirlos con exactitud.”
En su libro Galaxies, Ferris explica que las fotografías de objetos distantes y apenas perceptibles, como es el caso de las galaxias y la mayoría de las nebulosas, “se han tomado con larga exposición, apuntando el telescopio a la galaxia y exponiendo la placa fotográfica durante varias horas para que la luz de las estrellas se filtre en la emulsión fotográfica. En el ínterin, un mecanismo de accionamiento compensa la rotación de la Tierra y mantiene el telescopio orientado hacia la galaxia, mientras el astrónomo, o a veces un sistema de orientación automático, corrige su posición mediante leves desplazamientos.” ¿Qué tal?
Por eso, la próxima vez que contemples una noche estrellada, piensa en los bellos colores que están más allá de nuestra atmósfera y los bellos colores que aún nos faltan por descubrir en el espacio sideral.

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